Cual es la nota clave de las Enseñanzas Rosacruz?


El núcleo de las Enseñanzas Rosacruz es el evangelio del servicio. En gracia a nosotros la Divinidad se manifiesta en el Universo. Las grandes Jerarquías Creadoras han sido y algunas de ellas continúan siendo "nuestros sirvientes." Los luminosos ángeles estelares, cuyos cuerpos de fuego vemos rodar por el espacio han trabajado con nosotros durante siglos inmemorables y en el momento oportuno Cristo vino para traernos los impulsos espirituales necesarios en aquella época. También es significativo en extremo que en la parábola del juicio final Cristo no dijera: "Bien hecho, tú grande y erudito "filósofo," que conociste la Biblia, la Cábala, el Concepto Rosacruz del Cosmos y todos los otros libros de la literatura misteriosa que revelan los trabajos intrincados de la "Naturaleza," sino que dijo: "Bien hecho, tú bueno y fiel sirviente... entra en el goce de tu Señor... Porque yo estaba hambriento y me diste de comer... Yo tuve sed y me diste de beber... "Ni una sola palabra acerca del conocimiento; "el énfasis total fue para la fidelidad y para el servicio." Existe una profunda razón oculta para esto: "El servicio construye el cuerpo del alma," el glorioso velo nupcial, sin el cual nadie puede entrar en el reino de los cielos, denominado ocultistamente "La Nueva Galilea," y no importa en la medida que nosotros estemos conscientes de la marcha de los acontecimientos en tanto cumplamos con nuestro deber. Además, como quiera que el luminoso cuerpo del alma se desarrolla internamente y alrededor de la persona, esta luz enseñará a su poseedor los Misterios sin la necesidad de los libros y uno que es de este modo enseñado por Dios conoce más, que todo lo que pueden contener los libros del mundo. Con el transcurso del tiempo la visión interna se abrirá y el camino hacia el Templo se hará manifiesto. Si queremos enseñar a nuestros amigos, no importa cuán escépticos ellos sean, ellos nos creerán si les predicamos el Evangelio del servicio. Pero bien entendido, "debemos predicar con el ejemplo." debemos convertirnos nosotros mismos en servidores de la humanidad si queremos que los hombres crean nuestras palabras. Si queremos que nos sigan, debemos ser ejemplo, o, en caso contrario, tendrán derecho a poner en duda nuestra sinceridad. Grabemos en nuestra mente aquello de que "vosotros sois una ciudad sobre una colina" y cuando prediquemos una profesión de fe debemos concederles el derecho de que nos juzguen por nuestros frutos; así pues, "hablemos poco y sirvamos mucho."