Con qué fin fue establecida The Rosicrucian Fellowship?
Cristo nos dijo que es posible tomar el reino de Dios por asalto y alcanzar la conciencia y condiciones allí reinantes. Y Pablo nos dice que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios; nos informa que tenemos un cuerpo alma (soma psuchicon- 1 Cor. 15:44), y que nos encontraremos al Señor en el aire cuando El venga. Este cuerpo alma es por consiguiente necesario para entrar en la nueva edad del reino de Dios tal como el cuerpo con pulmones fue necesario para los Atlantes que deseaban entrar en la edad que estamos ahora viviendo. Por eso, es necesario que respondamos al llamado y preparemos el Dorado Vestido de Bodas, el cuerpo alma, que es el único que nos puede asegurar admisión al matrimonio místico. La multitud se mueve lentamente, dirigida por las diferentes iglesias, pero existe una clase que crece constantemente, que por decirlo así, siente que las alas de su cuerpo alma están brotando, de gente que desea urgentemente tomar el reino de Dios por asalto. Aunque conscientemente no persigan un ideal definido, perciben una mayor luz y verdad que aquella que emana de las iglesias; estan cansados de parábolas y quieren conocer los hechos subyacentes a los pies de Cristo. La Fraternidad Rosacruz fue iniciada con el propósito de llegar a esta clase, para mostrarles el camino de la iluminación, ayudarles a construir su cuerpo alma para que entren conscientemente al reino de Dios y obtengan el conocimiento de primera mano. Este es un objetivo ambicioso, ninguno mayor que él, y aun bajo las más favorables condiciones el progreso debe ser lento, pero si el aspirante continúa con paciente perseverancia en el bien obrar, lo podrá conseguir. Los métodos son definidos, científicos, y religiosos; han sido creados por la Orden Rosacruz de la Escuela Occidental, y están por lo tanto acoplados especialmente para la gente occidental. Algunas veces, muy rara vez, producen resultados en corto tiempo; por lo general se necesitan años y aun vidas antes de que el aspirante lo consiga, pero el sistema Rosacruz a la final producirá el resultado deseado por su corazón. El Tabernáculo en el Desierto era la representación simbólica del camino hacia Dios, y como dijo Pablo, era una sombra de mejores cosas por venir. En él, todo tiene un significado espiritual. La mesa del pan de la proposición nos ofrece una lección muy adecuada para nuestra presente consideración. Los estudiantes recordarán que a los antiguos Israelitas se les pedía que llevaran los doce panes al tabernáculo cada cierto tiempo. El grano del que fueron hechos fue dado por Dios pero debía ser puesto en la tierra para que creciera, debía ser plantado y cultivado, podado y regado con agua, para asegurar la máxima cosecha, luego recogido , trillado y horneado antes de que pudieran ser llevados al trabajo como símbolo de su trabajo. Así mismo, Dios nos da a todos la oportunidad de servir, pero es nuestro deber cultivar estas oportunidades y nutrirlas en la tierra del servicio amoroso para que pueda producir la máxima cosecha. Debemos siempre tener en mente las palabras del Cristo de que el vino fue a servir. De modo pues que todo aquel que aspire a seguir Sus pasos y a ser grande en el reino de Dios debe estar pendiente de oportunidades de servir a sus hermanos. Cada día debe estar pleno tanto como sea posible, de actos de amor y consideración, porque ellos constituyen el hilo con el cual se teje el dorado vestido de bodas o cuerpo alma. Sin estos “trabajos” de nada sirve orar, ayunar, o cualquier otro ejercicio religioso. Es inútil ir al Templo sin tener este pan que mostrar que si hemos trabajado al Servicio del Maestro. Esto también lo enseñan las Iglesias exotéricas, pero lo que sigue es Enseñanza exclusivamente científica Rosacruz, y el método se halla basado en el más profundo conocimiento de los hechos espirituales gracias a los cuales el aspirante puede conseguir el máximo desarrollo de su alma en cada vida, de modo tal que su desarrollo se acelere más allá de sus más preciados sueños. Por consiguiente esta es la más importante enseñanza espiritual dada a la humanidad en los tiempos actuales, y nadie que honestamente siga este simple método puede dejar de ser beneficiado grandemente: El éter es el medio de transmisión de la luz y en el cual se graba una imagen como en una película fotográfica. Interpenetra el aire y con cada aliento grabamos desde el nacimiento hasta la muerte cada imagen con nuestras acciones y el entorno en un pequeño átomo ubicado en el corazón. Cada uno lleva consigo este registro de su vida el cual es asimilado después de la muerte. La expiación de los malos actos produce dolor y sufrimiento en el purgatorio donde son transmutadas en conciencia con el fin de evitar la repetición de los mismos errores en las vidas venideras. Las buenas obras son transmutadas en amor y benevolencia. En lugar de esperar que llegue la hora de la experiencia post-mortem en la que expone la vida entera, el aspirante que desea tomar el cielo por asalto puede asimilar los frutos de su existencia día tras día luego de retirarse a descansar y antes de acostarse, haciendo un repaso de los acontecimientos del día en orden inverso, empezando con la noche, pasando por la tarde, el medio día y la mañana. Es importante hacerlo así pues está conforme a como se hace después de morir al examinar el panorama desde los eventos previos a la muerte llegando hasta los eventos de la infancia. El objetivo es mostrar primero los efectos y luego relacionarlos con las causas que lo precedieron. En esta retrospección, no sirve de nada pasar superficialmente por los eventos donde se equivocó pues por lo general con los buenos suele haber aprobación. Sin embargo, el debe recordar el altar de ofrendas en donde se ofrecían los sacrificios por los pecados. Primero debían ser frotadas con sal y luego colocadas en el altar para que fueran consumidas por un fuego de naturaleza divina. Todo el mundo sabe que un intenso dolor se siente cuando se frota sal en una herida, y este frotado de sal es símbolo del dolor que el aspirante debe sentir por sus malos actos. Ahora, tenga en cuenta que no se podía colocar el sacrificio sobre el altar hasta que no se hubiese frotado con sal. Dios no lo hubiera aceptado, pero cuando era salado era consumida por un fuego encendido por el Dios Mismo. Esto nos dice que a menos que lavemos nuestros malos actos del día con la sal de nuestras lágrimas y con verdadera contrición, Dios no aceptara nuestro sacrificio de arrepentimiento y que cuando nos arrepintamos de verdad, nuestros pecados serán limpiados y nuestro átomo simiente quedara limpio como la nieve. Con respecto a nuestras buenas acciones deberíamos recordar que había dos terrones de incienso encima de los montones de pan. Estos eran ofrecidos sobre el altar del incienso como ofrenda de dulce olor al Señor, de naturaleza muy distinta a la que expelían las ofrendas que se hacían por el pecado cuando se quemaban. Dios no se deleita con el sacrificio de bueyes y becerros sino con el corazón contrito y el espíritu arrepentido. Es el extracto espiritual de nuestras buenas obras lo que construye el cuerpo alma. Por medio del proceso ordinario se necesita un tercio de existencia post-mortem de lo que vivimos en el cuerpo, para cosechar lo que sembramos. Pero cuando el aspirante ha asimilado los frutos de su vida por medio de la fiel retrospección al final de cada día, queda libre cuando abandona el cuerpo y puede usar los años que estaban destinados al purgatorio y primer cielo como le plazca. Además, allí no necesita ni comida ni abrigo ni dormir. Y puede pasar las veinticuatro horas haciendo el bien. Así tiene prácticamente tantos años de servicio y crecimiento anímico después de morir como años tuvo en vida; y habiéndose entrenado en este trabajo, su logro puede ser mayor que el que conseguiría en un cierto número de vidas por el camino ordinario.