"¿Dónde iré fuera de tu Espíritu...? o ¿dónde volaré lejos de tu presencia..?

Si me remonto a los cielos, tú estás allí. Si hiciera mi lecho en el infierno, allí estarías tú. Si en las alas de la mañana partiera a las lejanías más separadas del mar, aún allí tu mano me conduciría y tu diestra me sujetaría. Si me dijera, ciertamente las sombras me cobijarán, hasta en la noche habría luz a mi alrededor. En verdad, las tinieblas no me ocultarían de ti, porque la noche brilla como el día, pues las tinieblas y la luz son ambas como tú."

Max Heindel

CREDO O CRISTO

Ningún hombre ama a Dios si aborrece a sus semejantes,
quien pisotea el corazón o el alma de su hermano;
quien busca encadenar, nublar o ensombrecer la mente
con miedos del infierno, no ha percibido nuestra meta.

Dios nos envió todas las religiones benditas;
y Cristo, el Camino, la Verdad y la Vida,
para dar descanso al de pesada carga
y paz para el dolor, el pecado y la lucha.

Contemplad al Espíritu Universal que ha llegado
a todas las iglesias, no a una solamente;
en la mañana de Pentecostés una lengua de fuego
rodeando a cada apóstol como un halo brilló.

Desde entonces como buitres famélicos y voraces,
emos combatido a menudo por un nombre sin sentido,
y buscado dogmas, edictos o credos,
para enviarnos los unos a los otros a la hoguera.

¿Está Cristo dividido entonces? ¿Fue Pedro o Pablo,
para salvar al mundo, clavado al madero?
si no, ¿por qué, entonces, tales divisiones?
el amor de Cristo abarca tanto a vosotros como a mí

Su puro delcísimo amor no está confinado
por credos que segregan y levantan una muralla.
su amor envuelve y abraza a toda la humanidad,
no importa lo que nosotros nos llamemos de Él.

Entonces, ¿por qué no acceptar Su palabra?
¿Por qué sostenemos credos que nos separan?
solo una cosa importa ser oída;
que el amor fraterno llene todos los corazones.

Solo hay una cosa que el mundo necesita saber,
solo hay un bálsamo para todos los dolores humanos,
solo hay un camino que conduce hacia los ciclos,
este camino es: humana compasión y amor.

Max Heindel